Tres
niñas madrileñas
en proceso de canonización
ROMA, (ZENIT.org).-
El cardenal Antonio María
Rouco Varela, arzobispo de Madrid, tiene gran interés en que los procesos de
canonización de tres niñas y una joven madrileñas sigan avanzando, para que sus
vidas puedan ser ofrecidas como ejemplos de santidad a los niños y jóvenes de
España y del mundo.
El delegado episcopal para la
Causa de los Santos, don Ricardo Quintana, ha declarado a Zenit que el interés
del arzobispo de Madrid por estas causas de canonización está justificado
porque se trata de «tres niñas y una joven muertas en el siglo XX», y esa
proximidad de sus vidas a las de los jóvenes de nuestros días las convierten en
un ejemplo cercano e imitable.
Con excepción de la joven
Teresa González-Quevedo, que murió con 20 años habiendo profesado como novicia
en las Carmelitas de la Caridad, ninguna de las otras tres niñas superaba los
14 años de edad.
Estas tres niñas nacidas en
Madrid tuvieron en común una «precoz vida espiritual» y la «fama de santidad»,
tal como lo acreditan numerosos testigos, muchos todavía vivos. Como recuerda
don Ricardo Quintana, «la fama de santidad no consiste en que hayan echo muchas
cosas buenas», sino en que un gran número de personas así lo reconozca y
comiencen a pedir su intercesión para obtener favores.
Los tres procesos de
canonización han pasado la fase diocesana y están ya en Roma, aunque sólo una
de ellas ha sido declarada venerable. Ninguna será declarada beata antes de la
aprobación de un milagro.
María del Carmen
González-Valerio y Saénz de Heredia, nació el 14 de marzo de 1930 y murió en
Madrid el 17 de julio de de 1939. Su padre fue fusilado durante la guerra
civil, y la niña ofreció su vida por la salvación de los asesinos de su padre.
Es la única de las tres niñas que ya ha sido declarada venerable mediante el
Decreto sobre la heroicidad de sus virtudes, publicado el 12 de enero de 1996.
También hay ya un hecho extraordinario que se juzga como milagro y que está
siendo cuidadosamente estudiado por la Santa Sede.
María Pilar Cimadevilla nació el 17 de febrero de 1952, y murió en Madrid el 6 de marzo de 1962. Aunque ya ha sido presentada la «positio» (especie de tesis en la que se recopila toda la información pertinente para el reconocimiento de las virtudes heroicas), todavía no ha sido declarada venerable. A «Pilina», como era conocida por sus amigos, le fue diagnosticada una enfermedad incurable. Durante su estancia en el hospital se hizo «enferma misionera», ofreciendo sus sufrimientos por todos los misioneros; por eso su vida fue presentada este año como un ejemplo para la Infancia Misionera.
Alexia González-Barros y
González es la otra niña nacida en Madrid de la que se están estudiando la
heroicidad de sus virtudes. Nació el 7 marzo de 1971 y murió en Pamplona el 5
de diciembre de 1985. Cuando todavía no había cumplido 14 años, se le declaró
un tumor maligno que en poco tiempo la dejó paralítica. Los sufrimientos de su
enfermedad los ofreció «por la Iglesia, por el Papa y por los demás». También
en este caso ya ha sido presentada la «positio», que está siendo estudiada en
Roma.
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