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sábado, 30 de junio de 2018






¿El mejor amigo de mis hijos??  Pues… ¿Pepito?... ¿Adelita?




Si te preguntan quién es el mejor amigo de tus hijos, puede que puedas responder,  o crees que puedes responder… pero… ¿sabes a ciencia cierta quien es el mejor amigo de tus hijos?  Ese amigo que no falla, que jamás nos deja, que siempre, siempre esta accesible, dispuesto a ayudar incondicionalmente. A escuchar siempre… a llegar en el momento justo, con la palabra, la mirada que devuelve la paz y el gozo.

El mejor amigo de tus hijos es y debe ser Jesús.  Y no hablo incoherentemente. No,  padres, no… Hablo del mejor  regalo que podemos hacer a los hijos. Llevarlos a descubrir y desarrollar una verdadera, perseverante y entusiasta amistad con Jesús.  ¿Cómo?  ¿Cómo es posible algo así? Primeramente dando el ejemplo. No hay nada más convincente para los hijos que el ejemplo sencillo, claro y vivo, habitual de  los padres en el día a día. Si papá y mamá están acostumbrados  y familiarizados con Jesús como Amigo,  los hijos aprenderán este saludable y rico hábito de poseer a Jesús como el único y verdadero Amigo que existe y no nos traiciona ni nos deja por nada ni nadie… La pregunta que sigue es: ¿Verdaderamente cultivamos una verdadera amistad con Jesús?  

Papá…mamá… es hora de iniciarnos como amigos de Jesús… haciendo a Jesús nuestro Amigo divino como Él tanto desea y espera de todos.
No lo duden…si consiguen llevar a sus hijos a una amistad deliciosa con Jesús… sus hijos jamás se perderán ni en esta vida ni para la otra…


Desde la Soledad del Sagrario




viernes, 20 de enero de 2017

Nuestros Niños…pequeños traviesos


Es común que los hijos varones, en edades preescolares, gustan llenar sus bolsillos de insectos que van encontrando en el ambiente donde se mueven.  Son pequeños exploradores que gustan observar detalladamente a los insectos y guardarlos en sus bolsillos. Cuantas mamá se escandalizan, cuando descubren los tesoros de sus hijos, guardados en los bolsillos de sus pantalones.  Pequeños tesoros que satisfacen la curiosidad de los pequeños.  Hay niños quienes van más allá y lleva sus tesoros, como ranas, o lagartijos o pequeñas culebras  a guardarlos debajo de la cama.  Nuestros pequeños hijos varones…

De la misma forma, los pequeños, tanto niños como niñas, les encantan los animales, descubrirlos, poder estar cerca de ellos para estudiarlos y  observarlos.  Esa curiosidad innata en nuestros pequeños puede guiarse   hacia el cultivo de la virtud de la caridad, de la protección, del cuidado, etc… con los pequeños animales.  He aquí donde una mascota viene muy bien para los niños si se les guía correctamente.  Ensayaran y aprenderán lo que es una responsabilidad, lo que significa cuidar,  y proteger, enseñar, corregir, y amar, además de la paciencia que hay que tener con las pequeñas mascotas. Todo les sirve para desarrollar y cultivar  las virtudes necesarias en esta experiencia de tener a cargo una mascota.  Virtudes que van desarrollando en los pequeños,  gozo y entusiasmo según van experimentado a tomar en serio tener una mascota a cargo.

El hogar es la escuela donde papá y mamá aprovechan el mínimo momento u ocasión, para hacer descubrir y cultivar esa virtud llamada a vivir en ese momento dado. Esto repercutirá en un hábito tan normal y natural, tan conocido y fácil de procurar,  que ya adolescente o adulto, se obrara sin dificultad.   


Por otro lado, recordemos que los grandes asesinos, han sido niños que han iniciado sus pasos torturando, y matando sus mascotas,  desarrollando un gusto morboso que les lleva a divertirse de esta forma. Oremos por estos hogares, donde los niños aprenden y se alimentan de violencia. Donde Dios no se encuentra porque no lo buscan.   

Desde la Soledad del Sagrario

domingo, 15 de enero de 2017

Casados para siempre...




Cuanto tiempo olvidado. Cuanto tiempo ha pasado.  Y a la vez puedes recordarlo como si fuera ayer. Lo recuerdas como si lo estuvieras viviendo en este preciso momento. Recuerdas cuando se conocieron por vez primera. Recuerdas cuando se hicieron amigos.  Cuando por primera vez te hablo de amor. Cuando se hicieron novios.  El primer beso. El primer disgusto. Cuando conociste a su familia y cuando él conoció tu familia. Cuantos nervios, se salía el corazón de tu pecho. Cuando escuchaste de sus labios proponerte matrimonio.  Y llego el gran día. Con cuanta ilusión fuiste al altar. Cuanto amor y esperanza puestos en ese sí, que dijiste con tanto gozo y con tanto entusiasmo.  Un verdadero paraíso.  ¿Por cuantos años?

Con el correr de los años, las cosas cambian.  Ya no hay tanto dialogo. Ya no hay momentos para reír juntos. Comienzan a mirarse como extraños. No hay temas para hablar. La comunicación brilla por su ausencia.  La distancia entre ustedes es cada vez mayor. El ambiente se vuelve tenso. Por cualquier cosa estalla el mal humor, la incomprensión, el huracán de palabras, con la velocidad de los gritos, se hace sentir más frecuente.  Momentos donde ambos se hieren mutuamente. Momentos donde los niños comienzan a entristecerse y adivinar que algo muy malo se está desatado entre papá y mamá.  ¿Qué ha pasado?  ¿A dónde ha ido a parar aquellas miradas amorosas? ¿Aquel compartir lleno de felicidad?  La conversación amena y siempre dada. ¿Qué ha pasado?  Y si los celos entran en escena, las cosas se complican.

En compañía de la Mater, es bueno sentarse ante Jesús Sacramentado. Desahogarse con Él.  Orar un buen rato. Pedir al Espíritu Santo sabiduría, fortaleza,  discernimiento.  Luego hacer un verdadero y desnudo examen de conciencia.  Mirar vuestros pasos en el camino andado en el matrimonio.  ¿Qué cosas se han hecho que jamás se debieron hacer? ¿Qué cosas se dejaron de hacer, que jamás se debieron dejar de hacer? Con esas dos preguntas puedes hacer un buen examen de conciencia.  Ojo, no es fijarse en lo que el esposo hizo o dejo de hacer. No. No es eso. Es mirarte como esposa como te mira Dios. Así sin excusas. Sin defenderte. Al desnudo tus obras, tus palabras, tus pensamientos, tus actitudes y aptitudes; tus sentimientos, tus gestos, tus posturas, tu voluntad. 

Vamos a ver, quizás una ayudita venga bien.

Conocemos que en la Iglesia Domestica, Dios ha entregado al hombre un rol muy especial. Él es la Cabeza de la nueva familia, del hogar. Dios le va a pedir cuentas de cómo ha llevado ese hogar, esa familia hasta las playas eternas. El hombre tiene una responsabilidad y deber ante Dios, ante su esposa, ante su familia. Nadie le puede quitar el timón de las manos. Le toca a él, solo a él. Es el rol que Dios le dio.

l- La esposa que toma decisiones solas.

Si sola decides las cosas del hogar, tu familia en ti no podrán confiar, ni tu consejo buscar.  

Hay mujeres, hay esposas, que por conducta aprendida, o por su carácter, o por su trabajo, les encanta mandar. Si es por el trabajo que tienen en manos y es la jefa, el esposo está perdido. Mandara en el trabajo y en la casa. Mandara a todas horas, a tiempo y destiempo. Otras no trabajan fuera, o si trabajan no son “jefas”, pero también, les encanta mandar.  Ellas ven todo como debe ser. Ellas piensan que eso debe ser así y punto. Ellas no se equivocan, pero, ¿por que equivocarse?  

Miremos un buen y sencillo ejemplo;  Salió la familia a comer fuera. Todos miran el menú, deciden cada cual, lo que quiere comer. Viene el mozo y pregunta: ¿que van a comer. La esposa salta, sin darle tiempo al esposo y da toda la información, con un aire de superioridad increíble.  Mira... Alto... ¿No sabes lo que estas haciendo? Le estas quitando el lugar a tu esposo. Le toca a él, como cabeza de la familia, decir que va a comer cada miembro de su familia. No te toca a ti, mujer, no.  ¿Pero, por qué? Porque en algo tan sencillo vas imponiéndote,  dejando a tu esposo al margen. NO. El hombre es la Cabeza del hogar, quien lleva el timón  de la barca de su hogar. ¿Por que quieres invadir su momento, su rol, su tarea?

2- La mujer autoritaria 

Si el vestido del egoísmo y soberbia quieres usar, tu familia pronto perderás...

Hay que tomar decisiones importantes. Al abordar el tema, ya tienes una decisión tomada, nadie te va a quitar de la mente que es lo mejor…porque eso es lo que hay que hacer, esta decidido.   Al hablar vas a iniciar la conversación así: “Yo he decidido que lo que hay que hacer es esto… Yo me mudo…yo compro… yo, yo, yo… y siempre YO… ¿No sabias que al hablar, debes siempre decir “NOSOTROS”.  Si, la palabra correcta es “nosotros”, mi esposo y yo,  porque han hablado, juntos han  tomado la decisión que hay que tomar. No la tomas tu sola por mas acertada sea.  Que puede tomar varios días… pues bien… es necesario entonces orar para tomar la decisión correcta.  Por otro lado, me viene el recuerdo bíblico tan hermoso, cuando el Niño Jesús se perdió en Jerusalén. Cuando María lo encontró en el Templo, le dijo: Tu padre y yo te hemos buscado.  “Tu padre y yo”   Ella no dijo: “yo te he buscado”… y tenía todo el derecho a decirlo  porque,  el Niño Jesús, era solo su hijo, sin embargo ella no dijo eso…Cuanta caridad y sabiduría en ella. Le dio el lugar que Dios le había dado a San Jose, era la cabeza de esa familia santa.  

Debemos recordar, también,   que Dios dice: la mujer se someterá al hombre… ojo, Dios  no está hablando de machismo…porque también dice: el hombre amara a su esposa como así mismo. Simplemente está dando unas pautas. El hombre será cabeza de la familia. Sera quien lleve el timón de esa barca familiar a feliz puerto. Y la mujer debe aceptar el rol que Dios a concedido al hombre de familia. 

En toma de decisiones... recordemos, que debe darse  una conversación amable y caritativa, seria y de respeto mutuo. Si no se llega a un acuerdo,  la última palabra siempre descansa en el esposo, en el padre de familia, en el hombre, cabeza de esa Iglesia Domestica.  La esposa tiene que aprender a confiar en el esposo y a orar, orar  como nunca, para que Dios se manifieste a su gusto en ese hogar, en ese hombre que lleva el timón de la familia.

3- La manía de creerse “madre” del esposo.

Si a tu esposo quieres dominar, muy sola pronto te encontraras.

A ningún hombre le gusta una mujer a su lado, que esta todo el tiempo criticándolo, ridiculizándolo, llamándole la atención, como si fuera la madre, y ¿el esposo?, un hijo más, ¿Por qué se da este fenómeno? Porque no acepta a su esposo tal como es. Él tiene que actuar, hablar, caminar y sentir como ella piensa que debe ser. Una esposa así, se convierte en una verdadera cruz insoportable. Roba la felicidad al esposo. Lo convierte en su marioneta.   

Ejemplo sencillo…es sábado o domingo, el esposo no trabaja, el  hombre se levanta de la cama y ya la esposa le tiene la agenda del día.   Vas a hacer esto y esto y esto. No es lo mismo que la esposa le recuerde que hay cosas en el hogar, esperando por el. Hay esposas que se animan a ayudarle para motivarlo y les da muy buen resultado esta estrategia.  

Van de compras, el decide comprarse algo, quizás un juego, herramientas...algo que le agrada, quizás lo  necesite.  La esposa lo mira con una cara de espanto y de poco humor.  Pero, ¿tú crees que eres un niño?  Te estas comportando peor que nuestro hijo. No hay dinero para gastar. Y sigue toda clase de argumentos. ¿Crees en verdad que ese esposo es feliz a su lado? O simplemente calla, obedece para vivir con un poco de paz, porque si le lleva la contraria se enciende el fuego de la discordia. Entonces la situación es peor. Eso no es un hogar. 
 
4- La sabe-lo-todo

Si de todo quieres opinar y una cátedra dar, la familia vas a cansar, hijos y esposos de tu compañia  huirán. 

A ningún hombre de familia le gusta tener a una mujer que solo sabe estar todo el tiempo aconsejándolo. Ella lo sabe todo. Ella está enterada de todo.  No es así, fulano, y hay va, todo un discurso. Una clase gratis de como se hacen las cosas, o como ocurrieron los acontecimientos. Nadie sabe nada fuera de ella. 

Una mujer que no escucha y solo habla, comienza a destruir su matrimonio. Si el esposo habla de algún acontecimiento, viene inmediatamente la censura. Pero, chico, tu hiciste eso, yo no lo puedo creer. ¿Quien puede tener ganas de hablar si siempre hay algo que va a encontrar para criticar y hacerle sentir como un tonto?

5- La que no calienta el hogar.

Si aburrida huyes del hogar, recuerda que a otra le puede interesar tu familia y esposo conquistar. 

Si en la casa no puedes estar, difícilmente la familia puedas salvar. 
La esposa que no le gusta estar en casa. La esposa que trabaja 7 días, y 8-12 horas fuera de casa.  Llega a la casa de noche. Abandono de esposo e hijos.  Hay que trabajar, sí, pero la prioridad mayor es la familia. Tarde o temprano el esposo se cansa de estar casado y solo. Los hijos se cansan de estar huérfanos, terminan buscando atención en otro lugar… peligrosa situación.

Pero también esta la esposa que llega temprano a casa, pero llega a sentarse en la computadora a continuar el trabajo de la oficina, del salón de clase, de la universidad… Peligro para la familia… ella no se da cuenta… que va distanciándose del esposo y de los hijos… ¿Y que tal, la que esta todo el tiempo en las redes sociales, o buscando información, chismes o noticias en la internet? 


Hay otro grupo, son las mujeres que se quedan en casa, como amas de casa, pero nunca están en casa. Sale el esposo a trabajar y los hijos a la escuela. Ellas salen para la calle. Se van de compras, para casa de una amiga, para la iglesia, ayudar a alguien, en fin,  algún lado que no sea el hogar. No pueden estar en casa. La casa las deprime. Tristemente esta familia experimenta que el hogar no es hogar. No hay ambiente de hogar, es simplemente una casa sin calor y sin luz. Cuando mamá no está en casa, al llegar los hijos y el esposo, la casa se siente vacía, falta el corazón del hogar. Tristemente la mujer se pierde de las riquezas que conlleva administrar un hogar por amor a su familia... que diferente las esposas y madres santas que supieron y saben amar la vocación de amas de casa, llevando a la familia a desarrollarse en un ambiente de paz, armonía, de fe, solidaridad y fraternidad... porque son Iglesia Domestica. Mujeres con los pies en tierra y la mirada puesta en Dios. Mujeres que aceptaron el reto, el reto de ser profesionales, o obreras, y a la vez, amas de casa para gloria de Dios y el bienestar y felicidad de la familia. 

6- La esposa modelo

Si complejo de modelo sientes tener, recuerda una gran verdad, si de tu casa del demonio quieres librar, limpia y ordenada siempre debe estar.  
Donde hay sucio y desorden, la puerta del hogar abierta estará, y al  demonio invitaras. 

 Es la esposa que no sabe, no le gusta, no le interesa, no le provoca tampoco aprender a desempeñarse como “ama de casa”.   El hogar es como una fábrica… Todos los miembros tienen un deber y responsabilidad de tareas en el hogar. Eso es ineludible.  Pero la esposa y madre es el corazón del hogar. Echemos un  vistazo al hogar de la Sagrada Familia. Allí en ese hogar tan senicllo y humilde y de tanta felicidad y gozo. Miremos  como María, se desempeña como ama de casa. Estudiemosla. Las esposas y madres son llamadas a  elaborar esos exquisitos y sabrosos menús para la familia, día a día. Desde el desayuno hasta la cena, sin olvidar las meriendas. Que el esposo y los hijos pueden participar en la confección de los alimentos, claro que si… pero no tienen la obligación como la tienen la esposa y madre de esa familia. La confección de las comidas por sencillas que sean deben ser ricas en el amor que se derrama, en cada paso que se da, en su confección. Donde se pone el corazon todo sale de maravillas.

Pero, es que a mí, no me gusta cocinar… Pero es que le estas cocinando a Jesús niño y a San José, como la Mater lo hizo. ¿Que pensarías si la Mater hubiera dicho, lo mío no es la cocina? A mí no me gusta cocinar.  ¿Qué? Pero si le está cocinando a Dios hecho hombre.  Si le está cocinando a San José… imposible pensarlo siquiera. Nuestra Madre Celestial jamás, ni remotamente tomaría esas posturas… ella sabía que la voluntad de Dios para ella, era  cuidar del Niño Jesús y de San José con todo el corazón.  Ella sabía que era su vocación y su rol, el que Dios le concedía a ella y a todas las mujeres esposas y madres, porque ella es el modelo a seguir. En la Sagrada Familia, María era el corazón del hogar y San José la Cabeza de esa familia. Y asi debe ser en la Iglesia Domestica. 

Hijas, ser ama de casa es un privilegio inmenso.  Mantener la casa limpia, perfumada, ordenada y llena de flores del jardín, es un gozo inmenso que repercute en toda la familia.  Llegar el esposo a casa, al abrir la puerta, sentir el olor agradable de la comida acabada de hacer, deleita el corazón del esposo sintiéndose rey del hogar. Debe ser la alegria de cualquier esposa, procurar el bienestar, la felicidad, mimando a los suyos.  Pero eso es imposible de digerir en aquellas, que sin darse cuenta, no gustan de “sacrificarse” por amor a su familia. Así como se sacrificó la Mater en su humilde hogar de Nazaret.  Mantener su ropa limpia, sus cosas en orden. Ah no eso le toca a él… ¿le dirías a Jesús, eso te toca a ti, sino lo hace? Cuanto se logra con la palabra tierna y apropiada en el momento justo. Antes de casarse es el momento perfecto para hablar de todas estas cosas. De como quieres que sea el hogar, las pequeñeces del diario vivir de un hogar. Lo que no se habla en ese momento, luego es tarea muy ardua de conseguir ,aunque la oración y la caridad vienen al rescate. 

7- La esposa tímida y miedosa.

Si en el miedo te consuelas, la infelicidad conyugal cosechas, y los hijos de la seguridad se alejan

Hay HOMBRES y hay hombres. Claro, me refiero a hombres que no tienen enfermedades patológicas, ya en estos casos hay que huir de ellos.  Hace muchos años conocí una joven, compañera de clases.  Ella se casó muy  joven, quizás de 15 ó 16 años, con el hijo de un matrimonio amigo de la familia.  Él también muy joven.  

En una ocasión, me contaba una triste experiencia que tuvieron, a penas a los tres meses de casados, Damián  llego a la casa luego de un día largo de trabajo.  Ella se va a la cocina a servirle  la comida. Él se acerca a la mesa y cuando ve lo que ella le había preparado, se monta en cólera y le lanza el plato de comida al suelo.  Esta amiga mía,  se  mueve decidida, se enfrenta a su esposo y con un dominio total, (yo doy fe de que si poseía la virtud de la templanza), le dice sin gritos y mirándolo a los ojos: “Que sea la primera y la última vez que haces eso.  Ni tu padre ni el mío jamás hicieron cosa igual.  La comida es sagrada. Si no la quieres no te la comas. ¿Dónde has aprendido esto? Que sea la primera y la última vez que haces algo semejante. ¿Que dirían nuestros padres si se enteraran de algo así?”  El esposo la miro, desarmado por sus palabras, gestos y postura. Se alejó de ella… se quedó sin comer… pero jamás, jamás, volvió hacer cosa semejante.

Pasaron unos meses y mi amiga Elena vuelve a tener otra experiencia triste, aunque esta es sumamente  fuerte.  Un día, Damián,  llega a la casa, montó en cólera por alguna pequeñez, y le levanto la mano con ánimo de darle… Elena, se movió de sitio, mirándolo fijamente a los ojos, y con total dominio propio, sin gritar pero con voz muy firme y fuerte, sin coraje, pero si muy indignada, le dice: “anda golpéame… pero sabes que será la última vez que lo hagas. Yo no soy tu hija, soy tu esposa y eso jamás lo voy a permitir.  Recojo mis cosas y me voy para siempre… Puedo aceptar la pobreza, puedo aceptar sacrificios pero maltrato jamás.”   En la miro desarmado por la mirada y la postura de ella, se retiró al cuarto y jamás volvió a intentar levantar su mano para darle. 

Esta joven, Elena, no le permitía a su esposo,  ni malas palabras, ni maldiciones, ni chistes indecorosos,  ni conversaciones deshonestas. Ella hablo con Damián antes de casarse sobre esto y a los pocos meses de casados volvió a recordarle. Elena era una joven sumamente pura, humilde y de una fe intachable.  Elena era devota y muy amiga de la Virgen María. Tenía una asidua comunicación con ella. La Madre le había regalado la gracia de poder defenderse de  palabras en el acto, desarmando a quien se enfrentaba a ella para hacerle daño. Su matrimonio sigue victorioso. Sus hijos son la alegría de ella y su esposo. Su esposo Damián,  se convirtió y está muy comprometido con la Iglesia. Han pasado muchos años y ahora que están solos, con los hijos casados y los nietos que van y vienen al hogar, ellos se han unido más, diríamos que son como tortolitos, el uno para el otro. 

El hombre llega hasta donde la esposa le permite. Si le permite maltrato seguirán en aumento. Por otro lado, la oración es poderosa. La oración llega y obra portentosamente. Elena es un fiel testimonio de oración viva y perseverante.

Ella me contaba que era fácil guiar al esposo hacia decisiones correctas.  Ella siempre llevaba a la cama los temas que quería hablar con su esposo. En ese momento donde ambos están sin tensiones del día, ella podía con mucha caridad, sencillez y humildad ir desglosando los motivos y los peligros que ella creía ver en decisiones que habían que tomar.  Siempre utilizaba la frase: "Has pensado en…", "Crees que…", "Como ves tú…" En ningún momento le imponía… no… esa no era su estrategia a usar… la estrategia era… hacerle pensar  descubriéndole poco a poco el panorama de las situaciones, conflictos llegando a escoger decisiones en bien de la familia. Esta estrategia nunca le fallo.

8- La de carácter explosivo

Si de mal humor te llenas, tu familia de ti se aleja.

La esposa que esta todo el día peleando. Que por cualquier pequeñez explota como una demente. Como una niña malcriada que quiere someter por miedo al esposo y a los hijos. No se calla… todo es pelea y pelea. Grita desenfrenadamente… grita, no sabe hablar.  Se acostumbró a gritar.  Grita en casa, y en público.  Es un ambiente de penumbras ese hogar. El esposo no quiere llegar a casa. Los hijos no quieren estar en casa.  Todos a la calle...
Si por el casualidad, el esposo le levanta la voz, ella la levanta más alto… hay que dominar… no puede ser… el hogar se convierte en un infierno. Ambos quieren dominar… no es hogar… los hijos escapan del hogar… pero si son pequeños, su escape es  convertirse en rebeldes.

9- La esposa  exigente

Si la felicidad deseas, y de la envidia e inconformidad te alejas, tu familia de ti, jamas se aleja...

Es aquella que no se conforma con lo poco o mucho que gana el esposo. Hay que tener más…más…más… comprar…comprar …comprar… sin ton ni son… compradora impulsiva… todo lo gasta. No sabe ahorrar. Las prioridades están distorsionadas.  Nunca está conforme con nada.  Siempre la mirada puesta en  lo que otros tienen. Envidia y celos son las banderas que siempre están izadas en su vida.  Viven amargadas. Infelices. Tarde o temprano el esposo se ira del hogar. ¿Los hijos? Conducta aprendida... mañana serán  infelices; peligroso camino a seguir. 

He aquí un pequeño esbozo de varias esposas que suelen existir. Seria bueno, mirar el cuadro y aquella pinceladas que son parte del diario vivir como esposas, comenzar a trabajar para extirpar ,transformándose en esposas santas al gusto de Dios,  al gusto de vuestras amadas familias. Si alguna no encuentra nada en este espejo, puede decir de corazon: "Bendito sea Dios!"

Desde la Soledad del Sagrario.




lunes, 3 de octubre de 2016

Ora...ora...ora...y no te desesperes...


Hoy vino a mi mente tantos matrimonios afectados por la infidelidad. No sé, quizás esta pobrísima oración que escribo, pueda ayudar a alguien que está sumergido en angustias y dolor. Quizás puedan decirla ante el Sagrario, o ante la imagen de nuestra madre Celestial, o simplemente cerrar los ojos, decirla ante el Trono de la Divina Misericordia. Dice así:


"Inclina tu oído, mi Señor, escúchame, salva mi matrimonio, mi Dios. Mira que se desmorona mi Iglesia Doméstica. Sálvanos, mi Señor. Te lo pido con toda mi alma. Te lo suplico, mi Jesús 


Gracias, mi Jesús, por escucharme. Dame Señor tu fortaleza para seguir perseverando, sin dejarme caer por las heridas que recibo. No es fácil, pero contigo y la Mater, de estas ruinas, puedes sacar piedras vivas que te glorifiquen en esta, mi Iglesia Doméstica."

Desde la Soledad del Sagrario

domingo, 2 de octubre de 2016

A ti, mujer...





Cuanto herido y flagelado el Amor Propio. Cuantos berrinches ocasiona esos disgustos diarios que el Amor Propio se niega a aceptar. Sutilezas del "YO", que busca la forma de excusarse acusando a los demás. Y no nos damos cuenta. 


"Que tristeza tengo", respondiendo con una pequeña repugnancia. "Ah, cuanto me ha herido", y al momento se busca la revancha. "No es justo", y enseguida cerramos la puerta de la amistad. 

Cuando somos sensiblemente heridas en el Amor Propio, faltamos a la exquisita caridad. Y es cuando la tristeza se desborda y las lágrimas aparecen, y la caridad desaparece, y la fe se oscurece. 


Qué pena que nos dejemos engañar por nuestro "Amor Propio" negándonos a responder heroicamente como lo hacen los santos. Perdonando, amando, orando, y dándonos como almas transparentes, llenas de Dios. Siguiendo el ejemplo de Cristo que en la cruz pidió con toda la pasión del Amor: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen." Y nosotras?



Desde la Soledad del Sagrario

martes, 20 de septiembre de 2016

Una pobrisma oración que escribí, quizás te pueda ayudar en algo...

Ante tantas dificultades y problemas familiares. Ante tantas lágrimas derramadas por causa del divorcio, me animo a compartir una pobrisma oración que escribí para unas hijas espirituales, madres y esposas, que oran Intensamente por sus esposos. Pienso que quizás, puede ayudar a alguien de ustedes, también. Dice así:

Padre Santo confió ciegamente en tus promesas. Confió ciegamente en tu querer e interés de ayudarnos. Confió y lo espero todo de Ti. Sé que estás obrando aunque nada se vea. Lo espero todo de ti porque Tú eres nuestro Padre amoroso, presto a defender a tus hijos de todo peligro, de todo error, de toda seducción. Espero el gran milagro, ese milagro que se dará en Tu tiempo y en Tu hora. Ese que parece que cada vez está más lejos de darse. Yo estoy convencida que se está ya dando, aunque tinieblas nos cubran momentáneamente y no nos dejan ver Tu obrar. 


Confió en tu poder y en tu bondad. Confió en Ti y en tu obrar. Solo te pido, en atención a la Mater, que bañes en gracias, bendiciones y misericordia a esta amada familia.
Mater cúbrelos con tu santo manto. Encierralos en tu corazón inmaculado.


Jesús, báñalos en tu sangre preciosa. Defiéndelos. Que tu amor venza en ellos. Que las tinieblas se disipen ante la presencia poderosa de la Santísima Trinidad. 


Mis ojos verán Tu victoria en esta familia. Tú eres el Que Eres y manifiestas tu divina voluntad sobre ellos. En el tiempo justo, a Tu hora. No dudo. Solo lo espero.
Padre, grande es Tu Amor por esta familia. Grande es Tu poder manifestado sobre esta familia. Nada ni nadie podrá impedirte tus hermosos planes sobre cada uno de sus miembros. Envía Tus ángeles a proteger Tus Intereses y planes con esta familia.


Padre, gracias. Jesús, gracias. Mater gracias. Por el milagro de amor y misericordia sobre cada una de las familias de nuestro grupo. Vive y reina en estos hogares, en estos corazones. Amen.


Desde la Soledad del Sagrario

jueves, 15 de septiembre de 2016

La belleza de los pequeños que oran con el corazón



 Contemplar a un pequeño, rezando el rosario con gran devoción e interés, es un consuelo muy grande para todos los que podemos contemplar, escena tan deliciosa como esta.

Un pequeño que toma en serio la oración del Santo Rosario. Un pequeño que nos habla de fe, de confianza, de amistad con la madre celestial. Un pequeño que no se amilana ante la mirada curiosa de muchos. Un pequeño que se deja amar y ama de verdad a madre tan singular, a la madre celestial.

Un pequeño que sabe y conoce el tesoro inefable que es rezar el Santo Rosario.  Conoce de esas rosas de amor que va colocando en el regazo de su madre bendita, la Virgen María.

Que mucho debemos aprender de nuestros pequeños. Ellos toman en serio la oración y la devoción. No tienen miedo a las opiniones de los demás. Se lanzan como pequeños enamorados a vivir una intensa experiencia de “hijo”, siendo dóciles en manos de Mater.  Ellos alcanzan siempre, el favor de la madre bendita, porque saben cómo pedir, como amar, como confiar y como corresponder.



Dios guarde en pureza y humildad a nuestros niños… 


Desde la Soledad del Sagrario

domingo, 28 de agosto de 2016

El Amor es sacrificio... dando frutos para la eternidad...




Mi amada madre decía: el amor es sacrificio continuo, desde que te levantas hasta que te acuesta. Es un gastarse por el bienestar de los demás.  Claro, sin quejas y con derroche de entusiasmo.

Y es que mami,  era el mejor ejemplo de quien vive el amor más puro, sin egoísmo, sin exigencias, sin dramas.  Ella sabía muy bien mantener un sano balance en su deber, y su querer.  Conocía muy bien a cada miembro de su familia.  Se daba a manos llenas. Su alegría era ver a los suyos caminando por el camino de la virtud. Siempre pendiente de los pequeños detalles, esos que se escapa a un corazón egoísta.  Siempre dispuesta a escuchar, a ayudar, a acoger,  a amanecerse al lado del hijo enfermo, o de la hija que estudiaba tarde en la noche.  Siempre poniendo la paz. Colocando ese granito de arena extra para que todo estuviera de acuerdo al gusto divino.

Se acostaba rendida pero con una paz inmensa. Y la sonrisa de haber cumplido con su deber de darse sin medida por el bienestar físico, emocional y espiritual de su amada familia.   ¿Y su familia?  Ella  un sol que alegraba el hogar. Siempre alegre. Siempre de buen humor. Siempre en la creatividad en la cocina,  manteniendo el hogar limpio y organizado… buscando que el “hogar fuera hogar”, como ella tanto decía.  Que todos se sintieran a gusto.   He ahí su mayor felicidad ver a los suyos en casa, disfrutando del hogar, del compartir en familia.  


Este mes de agosto, se cumplió  cuatro años de mami regresar a la Casa Paterna… a la casa celestial.  Ella dejo un hermoso legado… amar  hasta el sacrificio… porque  quien ama de verdad, solo busca la felicidad del otro.  Ella era sumamente feliz al contemplar a los suyos felices.  ¿Gracias, mami, por ser esa maravillosa madre ejemplar, modelo y guía en nuestras vidas. Tu fe en Dios, tu confianza en la Mater te llevaron a ser ese sol de alegría  que ilumino nuestro dulce hogar.   Fuiste una esposa ejemplar, amiga, confidente de papi y de tus hijos…  Gracias, Santísima, por habernos regalado a mami….


Desde la Soledad del Sagrario                                          

jueves, 4 de agosto de 2016

Florecillas de mi pequeño ahijado



Es curioso, muy curioso mi pequeño ahijado.  Un niño super inteligente, sensible y solidario a las necesidades y dolor del prójimo, parlanchin, dado a reír con gusto, exquisitamente enamorado de la Santa Misa, claro, del Dios que habita en el Sagrario.  Ese Dios escondido que le llama tanto la atención, al cual siente la necesidad de ir a saludarle y estarse un rato a sus pies, de rodillas, mientras sus piernas se mueven en un silencioso baile.

Mi ahijado fue con su mamá y hermanos a recortarse. Él es muy formal. Travieso, pero a la vez serio. De una voluntad recia. Cuando dice no, es no, aunque mamá o papá le hagan ver que es un sí. Se ve obligado a pensar, evaluar y entonces tomar la decisión que papá o mamá tiene razón.

Y ahí estaba mi pequeño ahijado, sentado muy quieto, mirándose en el espejo gigante, de pared a pared, mientras la estilista iba recortando y dando forma a su pequeña cabellera.

El niño cada vez se volvía más serio. Su rostro estaba sumamente serio. Sus ojos miraban su cabecita y miraban a su mamá.  El mensaje era claro, muy claro para la madre. El niño no le agradaba aquel recorte. No lo quería.


Termina la estilista y le pregunta si le gusta. Mi pequeño ahijado no contesta. Ella insiste. Él la mira muy serio. No hay palabras. Mira a su mamá. La mamá interviene y dice con una voz suave: “Creo que no le gusta el recorte. El prefiere el  recorte clásico de para niños.” La estilista se asombra. “¿No le gusta?  Pero si es la moda.”

El niño más serio se pone.  La estilista entiende. No le gusta, el pelo parado como si fuera la  cresta de un gallo.  No le gusta.  Opta por bajar el pelo y darle la forma tradicional de recorte para niños. 
¿Y el niño?  Muy serio se baja de la silla. La estilista los despide. 

Saliendo por la puerta, mi pequeño ahijado se voltea mira fijamente a la madre, y le dice muy serio: “Mamá, te voy a pedir una favor. No me vuelvas a traer a este lugar. Esa señora está mal. ¿Cómo me va a gustar un recorte tan feo?” La mamá se sonríe y le dice: “Muy bien hijo, no te preocupes, esta es la última vez que venimos”.  Mi pequeño ahijado quedo satisfecho y tranquilo con esa respuesta.  Y muy contento con su recorte clásico.

Es un niño. Un niño pequeño, apenas cuatro años. Ya tiene muy definido que no todas las modas van con él.  Él se siente a gusto como es, como viste, como quiere su recorte de cabello. No necesita correr detrás de modas raras que le parecen poco agradables.  Es un niño muy seguro de sí mismo, pues su seguridad reside en saberse amado por Dios, por saber a Dios su amigo.

Qué bien por mi pequeño ahijado. Va creciendo sin sentir la presión de la moda.  Sin sentir que los demás son los que imponen los criterios a aceptar y a vivir.  Él, a tan corta edad, piensa, razona, medita y toma decisiones.  

Que hermoso mi pequeño ahijado. Dios te bendiga, mi niño amado…


Desde la Soledad del Sagrario

sábado, 2 de julio de 2016

Mamá ..."qué bien se está aquí"

Son las 4:20 de la tarde. El  día de hoy va pasando,  para dentro de unas cuantas horas dejar amanecer un nuevo día. Otro día que termina. Otro día que quedan plasmadas nuestras palabras dichas y nuestras acciones en el libro de la vida.

Otro día donde no tendremos oportunidad de arreglar aquella virtud que dejamos de hacer. Aquel defecto por el cual nos dejamos vencer. Una mirada poco caritativa, una palabra cargada de coraje. Un gesto de soberbia. Una postura poco cristiana, negando la ayuda necesaria. No dar la milla extra sacrificándonos por amor a Cristo y a los hermanos. 

Cuantas cosas que ya no podemos cambiar. Todo queda plasmado en el libro de la vida. El cansancio que nos vence negándonos a vivir la caridad exquisita al servicio siempre lleno de gozo y de entusiasmo. El egoísmo que reclama "ya está bueno, esto es un abuso, hay que pensar en mi", dejándonos vencer por los argumentos del enemigo. La razón no grita. La verdad no desplaza la caridad. 

Hoy un día para haber vivido exquisitamente gastándonos en amor a Cristo, a los demás.

Hoy un día más para mostrar a la familia cuánto vale para Mamá, estando mamá dispuesta a cualquier sacrificio pequeño por lograr una sonrisa en esos rostros tan queridos.

Mamá se desborda preparando con tanto entusiasmo la comida. Ella es la reina en la cocina. Sabe cómo disfrazar los alimentos para que la familia coma sanamente, simples manjares que a la vista se ven espectaculares y al gustar saben rico.

Hoy un día donde se depositan nuestro capital de gracia en el banco inmaculado. Que la cuenta bancaria este ricamente llena del afecto, la ternura derramada por un corazón que sabe del amor al sacrificio. Quien se sacrifica por los suyos muestra un corazón capaz de amar hasta las últimas consecuencias.

El mayor sacrificio de una esposa y madre de familia es hacer del hogar un lugar tan cálido  y tan a gusto,  que la familia guste quedarse en casa...porque en casa hay paz, hay amor y hay atención. En el hogar siempre  hay algo interesante que hacer o qué conversar como familia.

La mujer schoenstattiana, esposa y madre, sabe hacer que su hogar sea una prolongación de aquello de "qué bien se está aquí; de aquí yo no me iría"... Con la Mater el hogar se convierte en un verdadero Santuario Hogar.


Bendecida tarde. 🌹

Desde la Soledad del Sagrario

viernes, 24 de junio de 2016

¿QUÉ PASO??... ME CANSE...


El camino de la santidad se vuelve insípido para aquellas almas que decididas comenzaron a dar sus primeros pasos por tan  celestial camino.

Cuando sin pensar nos dejamos seducir por la sensualidad, el dinero, la fama y el poder...hemos comenzado a alimentar nuestra alma con el perfume venenoso del pecado.

Llega el momento que la delicadeza poseída se vuelve vulgar y chabacana.

Que el vocabulario usado se vuelve mal sonante, atrevido y de mal gusto.

Que las posturas y los gestos de un alma que buscaba a Dios, ahora delata la corriente del paganismo, del egoísmo y de la soberbia más refinada.
    
Es tan fácil desviarnos del camino de santidad, para enlodarnos con el barro de la mediocridad y la vanidad.

Es tan fácil convertir las santas prioridades en falsas y peligrosas prioridades que el mundo, la carne y el enemigo de las almas sutilmente van apoderándose de la razón, del corazón y de la voluntad.

El hogar que era luz se vuelve tinieblas, porque el alma a comenzado a gustar de las tinieblas.

Ah, pero se menciona a Dios, se habla de Dios, pero de un Dios acomodado a nuestras nueva vida.

Un Dios que no tiene derecho a exigir, a amonestar y a aconsejar.

La fe se ha vuelto licuada a nuestra conveniencia.

¿Los hijos???  ¿El esposo??? Poco a poco van cediendo el lugar, en el corazón, que ha comenzado a ceder a posturas, modas, diversiones amores, sueños e ilusiones que van endureciendo la voluntad y cegando la razón.  El egoísmo comienza a reinar.


Si es muy fácil dejarnos seducir por el mundo, la carne y el enemigo de las almas.

Descuidada la vida de oración, vamos dando pequeños pasos hasta alejarnos de todo y de todos que sean noticia de Dios, porque nos estorba en el camino que hemos elegido.

Cuando nos alejamos de Dios por caminos equivocados, Dios nos deja tocar fondo. Pero que peligroso es esto cuando tenemos un hogar tan bendecido... podemos perderlo todo.

Dios nos proteja de dejarnos seducir por el camino de las tinieblas que se presenta tan sabroso, tan deslumbrante y de tantas promesas de felicidad...felicidad que conlleva afear el alma.

Hoy nuestra oración  sea meditar donde estamos paradas y el valor eterno que conlleva caminar con pasos firmes y seguros por el camino de la santidad.


He recibido una enorme sorpresa que me ha causado un dolor inmenso. Solo Dios sabe el dolor que me ha causado esta pequeña hija espiritual, que se ha salido del camino de santidad y de mis manos.  Solo queda orar, orar, orar, y orar. Esperar en el tiempo de Dios y confiar en nuestra amada madre celestial...Ella es la gran intercesora... Ella ayudara a esta pequeña a regresar al redil divino, a los brazos de Dios...porque ella a nacido para el Cielo...


Desde la Soledad del Sagrario