miércoles, 3 de junio de 2015

¿Por qué los hijos abandonan a los Padres en su vejez??




Triste y penoso contemplar a las familias que en la vejez, sus padres son olvidados y abandonados por los hijos.

En algunos casos la situación es sumamente precaria, pues la anciana madre o el anciano padre, enfermos, necesitados económicamente, solo reciben la indiferencia de los hijos. Nada les conmueve. No saben sacrificarse por el bien de los demás, ni siquiera por sus padres.  Indiferentes al dolor, a los quejidos y llanto de sus progenitores, que ya ancianos son incapaces de valerse por sí mismos.

¿Por qué? ¿Por qué responden así los hijos? Tal parece como si no tuviera amor por sus ancianos padres. ¿A qué se debe esta conducta tan extraña y difícil de explicar?
A mi mente solo viene una idea, un pensamiento, puede ser la respuesta, o quizás la razón de tan extraña conducta. Me parece que es una conducta aprendida, de la mayoría de los hijos que responden con la indiferencia, el abandono y el olvido a sus padres ancianos y a veces no tan ancianos.

¿Una conducta aprendida? Sí, una conducta aprendida por los propios padres que han sido los maestros.  Cuando los hijos son pequeños, los padres, especialmente la mamá, tiene el valioso tiempo para enseñarles a compadecerse del dolor ajeno, a preocuparse por los demás, a adivinar cuando el prójimo necesita ayuda para socorrerle.   A solidarizarse con los menos afortunados, con los necesitados, con los pobres y entre ellos, los más pobres. A aprender a sacrificarse por el bien de los demás con entusiasmo, con derroche de alegría, dando siempre su tiempo, su atención, y hasta su ayuda económica.

La mamá, como maestra, como ejemplo vivo, da a los hijos lecciones de exquisita caridad. Es cuando los hijos la ven con un plato de comida llevarle a la anciana vecina, que vive sola. Es cuando los hijos ven que mamá tan atareada en la cocina, se detiene para ayudar al abuelo a recoger la comida que dejo caer por su temblor de Parkinson. Los hijos ven la caridad exquisita en mamá hacia el abuelo, hacia la vecina… y van tomando nota.

Es cuando Papá llega tarde a casa después de visitar a un compañero de trabajo en el hospital. Al llegar a casa, lo escuchan contar los pormenores de la visita, su preocupación por el amigo y su familia. Es cuando Papá solicita, a los hijos y a la esposa, orar por su amigo.  Los hijos aprenden a interesarse por el dolor y la necesidad de los demás.  Aprenden a unirse en oración por los que sufren, aprenden el valor de la oración…

Es cuando mamá, con derroche de alegría,  compra unos cuantos comestibles para llevarle a una pobre señora que se ha quedado sin trabajo y en necesidad precaria. Los hijos van tomando nota.

En la oración nocturna, los hijos escuchan a sus padres pedirle a Dios por las necesidades de la familia, conocidos y amigos, con exquisita caridad. Los hijos van tomando nota… porque el hogar es una escuela, donde los padres son los maestros y modelos que van enseñado que el amor a Dios, necesariamente se tiene que manifestar en el amor al prójimo… y estas vivencias de caridad su fruto es la alegría de servir, la alegría de darse, la alegría de provocar felicidad en los necesitados… la alegría de saber que la caridad con el prójimo, sea quien sea,  es voluntad divina.

Cuando los hijos son pequeños es el tiempo para sembrar virtudes,  valores, moral, sanas costumbres, fe, amor a Dios y amor al prójimo… Lo que los padres siembren con el ejemplo, cosecharan en el futuro, no solo contemplando unos hijos convertidos en hombres y mujeres de bien, sino unos hijos preocupados, solidarios y amorosos con sus ancianos padres.  El tiempo esa ahora… luego será muy tarde y muy triste la experiencia, de ver a los hijos lejos, muy lejos por no haberles enseñado a vivir gastándose derrochando caridad exquisita con los demás, con la propia familia…

Desde la Soledad del Sagrario


4 comentarios:

  1. Algunos hijos se alejan porque en su momento no se sintieron protegidos, pero el buen hijo vuelve a casa

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  2. Este es un tema fuerte. El mandamiento expresa que pase lo que pase honraras a padre y madre, pero también los padres tenemos deberes para hacer mas decoroso el cumplimiento de este mandamiento que no debe cumplirse por obligación, padres no propicies la ira de tus hijos, no dividas de manera desigual el trato para uno y el otro, recuerda todos son tus hijos, que este es perfecto y que el otro es la oveja negra, doy un NO rotundo, la atención para los hijos debe ser a partes iguales, actúa bien y te ira bien. El mensaje para aquellos hijos tratados de forma desigual y que hoy prefirieron alejarse de sus padres pero que en el fondo el orgullo o tal vez el dolor no los dejan volver, es que se dejen llevar por la mano de Dios, dejen todo en sus manos y verán como Dios los conduce de la manera mas correcta en el momento justo para que puedas abrazarlos, ayudarlos, entenderlos y que ellos finalmente comprendan sobre tus acciones. Cuidado con aquellos hijos que separan a sus padres de sus otros hijos solo por conveniencia y cuando ya no pueden valerse por si solos los desechan, por eso aquellos que un día se alejaron tienen una gran oportunidad para volver, allí es donde realmente aquel que te dio la vida merece tu honra. y por ultimo no te olvides de perdonar a aquel que te separo de tus padres, incluyendo hermanos principalmente.Feliz miércoles santo, día de sacrificio

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  3. bueno reconozco que el ejemplo es fundamental para la conducta posterior, pero cuando ya se tiene uso de razón, es incomprensible que los hijos no tengan amor y gratitud hacia los padres que los han cuidado y los han protegido con esfuerzo y amor, devolver esos cuidados es lo mínimo que debemos los hijos hacer, no puedo creer que podamos olvidar a quienes nos dieron la vida y dejarlos abandonados a su suerte, creo que es una actitud egoísta, irresponsable y tener un corazón estéril.

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  4. bueno reconozco que el ejemplo es fundamental para la conducta posterior, pero cuando ya se tiene uso de razón, es incomprensible que los hijos no tengan amor y gratitud hacia los padres que los han cuidado y los han protegido con esfuerzo y amor, devolver esos cuidados es lo mínimo que debemos los hijos hacer, no puedo creer que podamos olvidar a quienes nos dieron la vida y dejarlos abandonados a su suerte, creo que es una actitud egoísta, irresponsable y tener un corazón estéril.

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